SUEÑOS DEL ALMA
UNA NOCHE SOÑANDO DORMIDO
SOÑE QUE ESTABA DESPIERTO
Y SOÑANDO LO QUE VEIA
NO HACIA QUE ESTUVIERA CONTENTO
TENIA REFERENCIAS DISTINTAS
SOÑABA QUE ERA DE DIA
Y EL CIELO VEÍA COLOR NEGRO
Y EL SOL COLOR AMARILLO Y FUEGO
ENTONCES MIRE PARA EL SUELO
Y VÍ QUE NADA CONTENIA
NO HABIAN PLANTAS NI FLORES
EN EL NO EXISTIA LA VIDA
TAMPOCO ANIMALES VEÍA
NI OÍA EL CANTAR DE LAS AVES
LOS RIOS YA NO CORRIAN
Y PODRIDOS ESTABAN LOS MARES
UNA NOCHE SOÑANDO DORMIDO
SOÑE, Y AL FÍNAL ME DÍ CUENTA
QUE NO ES QUE ESTUVIERA SOÑANDO
SI NO QUE ERA MI CARNE YA MUERTA
MI ALMA FLOTANDO EN LA NADA
Y YO, SIN UNA SOLA RESPUESTA
ALCRISGOD
Solo y simplemente un sencillo lugar, de paso por uno de los millones de fugaces momentos de nuestras vidas.
sábado, 11 de septiembre de 2010
La mentira de la vida
La mentira de la vida
A quien engañan, borregos y guadañas en su coexistir
la libertad que un día pedí, nadie me la supo dar
pues detrás de una verdad, existen miles de mentiras
que si a los ojos de la vida miras, te das cuenta de que están mal.
¿Porqué lo soportamos? Mientras nosotros nos engañamos
rechazando la verdad, nada es legal ni viniendo de los jueces
gentes que se parecen demasiado a los demás, en su andar
el que no cojea, para que no lo vean, anda sin mirar atrás.
Somos carnaza de la desgracia de haber nacido
en un mundo tan podrido, que no se puede inhalar
otra cosa que maldad, e interés por el dinero
ni damas ni caballeros, ni curas que saben hablar.
Sigamos consintiendo nuestra desgracia
vivir sin gracia ni libertad en el seno de lo sumiso
hijos de los sanos vicios, del saber callar y aguantar
hijos de sociedad, que ignoran los auténticos permisos
con los que nace cualquier bicho, menos los de la humanidad.
Alcrisgod
A quien engañan, borregos y guadañas en su coexistir
la libertad que un día pedí, nadie me la supo dar
pues detrás de una verdad, existen miles de mentiras
que si a los ojos de la vida miras, te das cuenta de que están mal.
¿Porqué lo soportamos? Mientras nosotros nos engañamos
rechazando la verdad, nada es legal ni viniendo de los jueces
gentes que se parecen demasiado a los demás, en su andar
el que no cojea, para que no lo vean, anda sin mirar atrás.
Somos carnaza de la desgracia de haber nacido
en un mundo tan podrido, que no se puede inhalar
otra cosa que maldad, e interés por el dinero
ni damas ni caballeros, ni curas que saben hablar.
Sigamos consintiendo nuestra desgracia
vivir sin gracia ni libertad en el seno de lo sumiso
hijos de los sanos vicios, del saber callar y aguantar
hijos de sociedad, que ignoran los auténticos permisos
con los que nace cualquier bicho, menos los de la humanidad.
Alcrisgod
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